About me

En esta página puede leer todos los artículos publicados hasta la fecha en el DIARIO DE MORON

19 de junio de 2018

DIARREA MENTAL


        En estos días, asisto con cierto pesimismo a la ratificación de una sospecha que tenía desde hace bastante tiempo. El ser humano, en muchos casos, no piensa muy distinto de lo que pueda hacerlo una ameba. Sí, ya sé que nuestro cerebro tiene características que debieran marcar notables diferencias con el citado protozoo, pero los comentarios vertidos por no pocos de nuestra especie, hacen pensar que la evolución humana no sólo se ha detenido si no que además está en evidente retroceso.

He llegado a tan penosa conclusión de la realidad como consecuencia del amplio abanico de comentarios, opiniones y respuestas que han surgido tras la acogida por parte de nuestro país de los rescatados en el Mar Mediterráneo. Hasta ahora, hablar del Aquarius era hablar de la conocida bebida, sin embargo, ahora sabemos que bajo este nombre encontramos varios cientos de historias de sufrimiento y dolor. 
No ha sido ninguna sorpresa que el ministro de interior italiano, Matteo Salvini (también es paradójico que su apellido recuerde a la palabra salvar) negara la ayuda al barco y los abandonara a su suerte. Lo que me sorprende son las personas que encontramos en la pescadería, tomando café o paseando al perro, y que intentan argumentar (con una simpleza más característica de los primates que de los homínidos) que no se debe rescatar al barco: los hay que defienden que acoger al Aquarius tendría un “efecto llamada” o que primero están los españoles. Eso sí, normalmente, estos que tanto defienden a los ciudadanos de este país pocas veces se les ve ayudando al compatriota que recoge comida  de los contenedores o  intentando evitar que se tire desde la azotea porque le quitan su casa.

Estos son los peligros de la simplicidad de pensamiento, es decir, de pensar como una ameba. Aunque, mientras el microorganismo causa diarrea en los organismos que parasitan, la ausencia de raciocinio causa la peor de las epidemias que puede sufrir un país: la diarrea mental de sus ciudadanos. Mal futuro dejamos a nuestros hijos si preferimos que se repitan la imágenes del pequeño Aylan, el niño que apareció ahogado en una playa turca, a que unos náufragos sean atendidos en nuestro país. 

Sit tibi terra levis

6 de junio de 2018

EL REBAÑO



La Asociación de Abogados Cristianos denunció al actor Willy Toledo por insultar a Dios y a la Virgen María. Al parecer, el desaliñado actor puso en su muro de Facebook un comentario en el que no tenía miramientos para ciscarse en nuestras divinidades y es por lo que ahora el juez lo ha llamado a declarar. 

Con independencia del mal gusto de ir soltando deyecciones por cualquier sitio, hay que resaltar la manía que tienen algunos mortales por asumir las responsabilidades divinas. No tienen bastante con lidiar con todos los problemas mundanos que nos acechan en la vida, para que encima se dediquen a repartir en la tierra la justicia que compete al mundo de los cielos. Creo que no es bueno mezclar delito y pecado, esa combinación es típica de estados islámicos y no de un país democrático como el nuestro. Además, me gustaría saber dónde pone el límite esta asociación ¿Llevarán a juicio a todo el que incumpla las leyes divinas y en consecuencia pueda despertar la ira divina? Si es así, veremos los juzgados abarrotados de jóvenes y otros más maduritos que se entregan a los placeres del fornicio sin ningún ánimo de procrear, por poner un ejemplo.

Entiendo que no es agradable ver cómo uno de nuestros semejantes blasfema en el tenebroso púlpito de las redes sociales y que el primer deseo que tenemos los miembro del rebaño es darle una lección a tan pecaminosa persona. Sin embargo, pasada la ofuscación inicial, uno piensa que es al Todopoderoso a quien le corresponde decirle: "Mira Willy, te has pasado tres pueblo...". Es el Altísimo el que debe mandarle una sarna a modo de castigo o enviarlo directamente a las calderas del infierno, si así lo estima oportuno.

Además, todos asumimos y como no puede ser de otra forma, que los delitos sólo se pueden juzgar una vez. No quiero ni imaginar la cara de guasa que pondrá el actor cuando le llegue la hora de rendir cuentas en la otra vida y diga que ya fue condenado a pagar una multa irrisoria en La Tierra, quedando en consecuencia,  libre de una eternidad de azufre y fuego. O lo que es aún peor, dado que los caminos del señor son inescrutables, el Creador puede considerar en su infinita sabiduría que estos picapleitos están actuando bajo el pecado capital de la soberbia al suplantar la justicia divina por la terrenal.  Al final acabaría utilizando su ilimitada misericordia para conceder el perdón a Willy Toledo y lanzando a los abogados, cual ángeles caídos, al averno.
En definitiva, sería mejor que esta asociación de ultracatólicos dejaran de juzgar los pecados de estas ovejas descarriadas y harían mucho bien si se dedicasen a rezar por las maltrechas almas de estos pecadores. No digo ya, que cada fin de semana se entregaran a los ejercicios espirituales que tanto beneficio aporta a la hora de cambiar el odio por el amor al prójimo y la destreza que se adquiere a la hora de poner la otra mejilla. Todo esto sería una forma de evitar que el rebaño tenga la tentación de creerse ser Dios.
Sit tibi terra levis

27 de mayo de 2018

CUESTIÓN DE AMOR


        Nuestra querida España se ha detenido en estos días. Ni la sentencia de la Gurtel, ni Cataluña, ni la final de la Champion, ni los judíos dándole matarile a los palestinos, lo que nos tiene absorto es un tema inmobiliario: el chalé de Irene Montero y Pablo Iglesias. No ha habido medio de comunicación y corrillo de taberna que no le esté dedicando grandes momentos al asunto, ya sea para defender o atacar a la pareja.
Imagino que los citados enamorados harían la compra de la vivienda con la ilusión que suele acompañar a estos menesteres. No todos los días se hace uno con el hogar en el que compartirá la vida con la persona de nuestros sueños y con futuros vástagos correteando de un lado para otro llenando de alegría el lar. Pero qué poco dura la alegría en la casa del pobre -llegados a este punto entienda el sufrido lector que es una frase hecha sin ningún ánimo o intención guasona-, a la pareja, la compra del inmueble le está dando más de un quebradero de cabeza, tanto es así que hasta van a consultar a la bases del partido si han hecho bien comprando la choza.
Así, en las múltiples tertulias en las que han tratado el asunto, hay quien ha defendido que con su dinero que cada uno haga lo que le plazca, otros dicen que traicionan sus ideales y los hay que unas veces dicen una cosa para instantes después decir lo contrario. Sea cual sea la opinión que tengamos del espinoso asunto, lo cierto es que a mí me ha hecho reflexionar:  Como en la vida misma, todo depende del cristal con que se mire; para el que viva debajo de un puente es un lujo, mientras que para Amancio Ortega lo que cuesta la casa es chatarra.
El tema ideológico también tiene sus ramillete de matices y creo que las dudas surgen por no hacer las cosas bien desde el principio. Me explico. Sería conveniente que en nuestro país se publicara un extenso catálogo de bienes y artículos para el consumo que  pueden considerarse apropiados para el rojo, bolivariano, comunista o socialista -este último hace referencia al militante de antaño, no al acomodado de la actualidad-. Por poner un ejemplo: el simpatizante de izquierdas no comprará casa por precio mayor a los cien mil euros, el coche será preferentemente de segunda mano y en vacaciones nada de hoteles de más de tres estrellas -insisto, que esto es un poné-. Ahora, que también podemos caer en la tentación de buscar las contradicciones  del facha, simpatizante de derechas en general, o militantes del Pepé y Ciudadanos en particular. Pero el seguidor neoliberal lo tiene más claro y defiende que todo vale por tener más dinero en los bolsillo. Tanto es así que han impuesto un nuevo orden en nuestra amada patria: El capital-socialismo, donde unos cuantos se quedan los beneficios y reparten entre todos las pérdidas –véase la banca y algunas autopistas o aeropuertos-.
Pero, para mí, lo importante de toda esta cuestión es que Pablo e Irene, Irene y Pablo, sean felices allá donde vayan, porque para un romántico como este que suscribe el amor está por encima del dinero, sobre todo si no tienes de lo segundo.
Sit tibi terra levis.

16 de mayo de 2018

MORIBUNDOS



Dicen sus señorías que sí, que habrá que debatir sobre la eutanasia. Nuestros representantes en el Congreso han decidido hablar sobre el polémico asunto. Lo ideal sería que para debatir con conocimiento de causa se pasaran una temporada viendo morir a los enfermos de todo el país. A lo mejor nos llevaríamos una sorpresa y más de uno hasta cambiaría de opinión, en un sentido o en otro.
Lo que sí parece que tienen claro nuestro ilustres congresistas es que los ciudadanos debemos disfrutar de una serie de derechos al final de la vida y entre ellos deben estar los cuidados paliativos. Sabemos que por desgracia en España todavía hay mucha gente que muere muy mal y claro, una cosa lleva a la otra, a todo el que le preguntemos si quiere pasar sus últimos momentos entre terribles sufrimientos, conteste que prefiere quitarse de en medio antes de que eso ocurra.
Aprobar leyes destinadas a tener una buena muerte estará muy bien, pero a esas leyes habrá que acompañarlas del presupuesto necesario para cumplirlas ¿Acaso le sirve al que no tenga un techo en el que vivir que nuestra Constitución recoja que tiene derecho a una vivienda? Con los moribundos no sólo hay que tener buenas intenciones, también hay que tener buenas acciones, todo lo que no sea esto es añadirles un sufrimiento gratuito.
Pero vivimos en una sociedad liberal y todo es cuestión de dinero. No sería extraño que legalicen la eutanasia porque sea más barato que proporcionar unos cuidados de calidad al final de la vida. Sólo espero que llegado el caso y si este fuera el motivo oscuro de su aprobación, al menos tengan la vergüenza de llamarla Ley de muerte indigna, porque no hay mayor indignidad que negarle a un moribundo la posibilidad de despedirse de la vida sin sufrimiento y todo por un puñado de euros. 
Sit tibi terra levis.

8 de mayo de 2018

MALDICIÓN



Le pregunté a Eduardo, el veterano camarero del Trinity, por la pareja que cada mañana solía ocupar la mesa del fondo. Llevábamos varias semanas sin verlos aparecer y estábamos cada vez más convencidos de que todo se había ido al garete. No se trataba de un asunto de cotilleo barato de dos tipos que se meten en la vida de los demás. Más bien se parecía a un asunto de investigación sociológica, yo defendía que estaban enamorados hasta las trancas y que cualquier día se sentarían en la misma mesa para escoger viaje, número de invitados y todas esas cosas que hacen los humanos cuando deciden pasar el resto de la vida juntos. Eduardo era más prudente, supongo que las largas horas tras una barra le habían dotado de un especial ojo clínico que ya lo quisiera para sí más de un psicólogo.
Acudían casi a diario y a la misma hora a desayunar. Entraban en el local cogidos de la mano y sólo las separaban al tomar asiento. Eduardo siempre dejaba la mesa con vasos y platos sucios, mientras las demás permanecían limpias como una patena con el objetivo de evitar que la mesa fuera ocupada por cualquier otro cliente. En cuanto los veía entrar limpiaba la mesa mientras les decía : ¿Lo de siempre verdad? Café con leche y tostada para los dos.
Mi amigo Eduardo estaba a punto de caramelo y comenzó a admitir que quizá yo iba a acertar, pero ponía sus matices. Mantenía que un día aparecerían con un churumbel y no entrarían cogidos de la mano, más adelante el número de besos irían reduciéndose, otro día sin saber el motivo dormirían dándose la espalda, poco después uno no se darían ni cuenta si el otro no duerme en casa y si se dan cuenta no les importará. Eduardo me contó que el último día que aparecieron por el Trinity debió pasar algo grave. Ese día no llegaron cogidos de la mano, por lo que no les quitó ojo. Apenas tocaron las tostadas y el café. El muchacho sacó un libro de una bolsa, lo puso sobre la mesa y con dos dedos los deslizó hacia el lado de ella, se levantó y se fue. Ella apenas esperó unos minutos para salir también dejando el libro sobre la mesa. 
Desde entonces, el libro que dejaron sobre la mesa permanece guardado en el Trinity, en un cajón junto a facturas y otros papeles. Ha pasado un tiempo prudencial y creo que es hora de echarle un vistazo. Eduardo me lo acerca mientras me dice “pensé que nunca me lo ibas a pedir”. Tras la portada de “El amor en los tiempos del cólera”, en la primera hoja en blanco y con cuidada caligrafía hay escrito:
“Maldigo a los cobardes, maldigo a los acomodados, maldigo a los inmovilistas, maldigo a todos los que esconden los sentimientos, me maldigo mil veces por huir y saber que lo lamentaré toda la vida”. 
Sit tibi terra levis.

2 de mayo de 2018

COPROPAÍS



Hay semanas en que se acumula la porquería y claro, la pesadumbre se apodera de cualquiera que disponga del mínimo de lucidez. Supongo que no somos pocos los que pensamos que este país podría considerarse como el mejor lugar del mundo para vivir (a pesar de los españoles). Sin embargo, hay momentos en los que toda esperanza queda por el suelo. Estos días son de esos, son fechas de espumarajos y víboras que salen por la boca, son días en los que uno reconsidera el pensamiento y reflexiona sobre las razones para declarar oficialmente nuestro reino como un copropaís.   
El escatológico nombramiento comenzó precisamente con nuestros representantes de Eurovisión. Al parecer uno de estos artistas regaló a la chica del dueto un libro que llevaba por título "España de mierda". Faltó tiempo para que las redes sociales echaran humo y condenaran a los jóvenes por la supuesta ofensa. Como es normal en nuestro amado reino, los analfabetos son mayoría, por tanto opinaban sin leer antes el libro —bueno, en realidad ni leen ese ni libro ni ningún otro—.
Poco después surgió otro asunto que a todas luces da una visión clara de hacia dónde vamos. Salió a la luz pública un video de la señora Cifuentes en el cual se veía cómo se había guardado en el bolso de "forma involuntaria" -según declaró- un par de tarros de crema para la cara. Llegados a este punto desconozco si los cosméticos eran específicos para la cara dura o tenían su efecto  para la arruga o la exfoliación. El caso es que este hecho es el que definitivamente ha provocado su dimisión, ni los casos de corrupción en su comunidad, ni el máster que nunca realizó pudieron conseguir lo que dos frascos de ungüento. 
Para rematar la faena, tenemos la condena a "La manada". Un sí pero no que ha desatado la indignación de la mayoría de los ciudadanos. Una sentencia que transmite un mensaje desalentador para las mujeres: si no te defiendes es que no están ejerciendo violencia hacia ti ¿Un disparate? Pues sí, a nadie se le ocurriría eximir de culpabilidad a un asesino de ETA  por el hecho de que un cautivo no mostrara resistencia cuando lo fueran a ejecutar. Este caso ha mostrado que en nuestro país, proporcionalmente, es más grave hacer una canción donde injuries a la corona que reunirte con un grupo para abusar o violar a una chica. 
Dicho todo esto, es normal que la zozobra llene nuestro pensamiento y ahogue las pocas esperanzas de que nuestro reino vaya a mejor. Es lógico que, echando una leve mirada a nuestro alrededor, cada vez tengamos más claro por dónde nos movemos y cada vez duela más admitir lo evidente: lo que puede ser el paraíso cada vez se acerca más al título de Copropaís.
Sit tibi terra levis.

23 de abril de 2018

MUJER LIMPIA BUSCA...


El papel estaba colocado en la fachada del bar, en el centro de la ciudad. La mayoría de los viandantes, que a esa hora de la mañana son muy numerosos, no reparaban en el anuncio, la mayoría miraban la pantalla de sus móviles, otros hablaban entre ellos y no pocos miraban al frente mientras caminaban con prisas —supongo que para llegar pronto a algún lugar y encontrar otra tarea que hacer con toda rapidez—. En esta época de estrecheces económica y social abundan las personas ofreciéndose para trabajar. El anuncio de la imagen sobrecoge, porque más allá de las palabra escritas que aparecen, el mensaje encierra una visión clara del mundo en el que nos movemos. 
Imagino a la autora del anuncio caminando calle arriba, su extrema delgadez tiene poco que ver con cánones estéticos, y mucho que ver con una dieta poco equilibrada y escasa —es de las que piensa que las proteínas le irán mejor a sus cuatro hijos—. En su rostro destacan sus grandes ojos entristecidos por las ojeras. Los dientes, antaño blancos y dueños de una hermosa sonrisa, ahora tienden al amarillo que proporciona el tabaco. Es consciente que para los pobres, cualquier pequeño exceso o vicio debe justificarse hasta el extremo, por esto se cuida mucho de fumar en público.
A veces se siente culpable. Piensa que algo habrá hecho para que Dios le haya dado esta vida. Supongo que el sentimiento de culpabilidad viene impreso desde que de pequeña le enseñaron en el colegio que todos los males del planeta proceden de la primera mujer cuando comió la fruta prohibida del paraíso. Ella no tiene en cuenta que en los parlamentos utilicen el lenguaje no sexista, sus esfuerzos están concentrados en llevar dinero a casa. Piensa que para conseguir un trabajo digno debe demostrar que es una mujer limpia, que a la hora de la verdad, el tipo que le puede dar trabajo y con ello un pequeño alivio a la maltrecha economía doméstica, se pasa por el forro todas las leyes que protegen a los trabajadores y hablar con el “todos y todas”.
Desconozco si en este tiempo habrá encontrado un trabajo, me gustaría que así fuera, pero más me gustaría que llegara un día en que una mujer no tenga que ser limpia para mostrar su dignidad y honradez. Sería un gran avance para esta sociedad que sigue sin ver lo mucho que dicen de nosotros estos anuncios.

Sit tibi terra levis.