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16 de febrero de 2015

HUMANIDAD

¿Pero, qué le pasa a este jodido mundo? No sé a quién habrá que pedirle el libro de reclamaciones, pero creo que va siendo hora de pedir responsabilidades a alguien, supongo que los dioses tendrán su cuota de culpa en todo este despropósito. No obstante, mantengamos la esperanza de que por algún rincón exista un botón de RESET aguardando tranquilo, hasta que alguien lo encuentre y presione. 

A nuestro alrededor podemos ver cómo una noche de sábado cualquiera, nuestros jóvenes —y a veces, no tan jóvenes— no escatiman esfuerzos en proporcionarse alguna que otra paliza. Un paseo por los servicios de Urgencias en fin de semana da una visión apocalíptica del futuro de esta sociedad. Aunque también tengo que reconocer que posiblemente no sean la mayoría, cierto es que se hacen notar, y mucho. La escasez de escrúpulos y humanidad de alguno para clavar una navaja o dar un botellazo es  muy notoria. 

Pero si salimos fuera de nuestro entorno, la situación lejos de mejorar nos lleva a la desesperanza. Contemplar cómo el Estado Islámico quemaba vivo a un piloto jordano es una muestra más para ver de dónde venimos y hacia dónde vamos, una prueba más de la vileza humana. Hace unos siglos atrás éramos nosotros los que quemábamos en las hogueras a infieles, herejes y brujas, hoy son los iluminados de ISIS, y mañana vendrán otros, no lo duden. Eso sí, tenemos algo en común, todo lo hacemos en nombre de Dios. Llegados a este punto no puedo evitar preguntarme ¿Deberíamos culpar a nuestra especie, o a quién nos creó a su imagen y semejanza? ¿Es normal esta falta de humanidad?

En estos días, dos personas que nada tienen que ver la una con la otra se han dirigido a este que suscribe para mostrar su agradecimiento a los profesionales que hemos dispensado los cuidados pertinentes a sus familiares en el final de la vida —no siempre cuando alguien habla de los profesionales de la salud es para mentarle a la madre, por fortuna—. Ninguna me ha comentado aspectos relacionados con fármacos administrados o complicadas técnicas sanitarias. Más bien nos hablan de cariño, amor, respeto, o paciencia. Agradecen cuando tratamos a los enfermos y sus familias con humanidad.

Esta última situación debería llamarnos la atención de forma significativa. ¿O acaso les parece lógico que una cualidad que debería ser inherente a la persona, la humanidad, la consideremos a menudo como algo excepcional, como una cualidad distintiva de unos cuantos sobre la generalidad? Supongo que sin esa cualidad, ya es hora de ir cambiándonos el nombre, sin humanidad podremos ser cualquier otra cosa, pero no podremos llamarnos humanos. Y si hemos llegado a este punto, mejor que nos manden un regalito en forma de asteroide, que a los dinosaurios, por menos —destrozar el jardín terrenal y llenarlo de cagajones—, los quitaron de en medio. 


Sit tibis terra levis.

2 comentarios:

  1. Qué peligroso resulta hacer cualquier cosa en nombre de un ser invisible. Cuánta manipulación ha habido de seres humanos por ¿seres humanos? en nombre de ese otro ser que nunca dijo nada. Como dijo Joseph Conrad en El corazón de las tinieblas, el horror

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  2. Cuanta razón tienes Manuel. Todo esto es un despropósito, y lo peor que es que no parece que pongamos remedio.
    Gracias por tu comentario. para un Machuquista como yo es siempre un honor.

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