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20 de enero de 2014

QUINIENTAS PALABRAS MÁS

La semana pasada hice referencia a la extensión de esta columna y resalté la abundancia de materia prima disponible para desarrollarla. En estos días he sido testigos de numerosos acontecimientos, tanto locales como nacionales, para escribir docenas de columnas de opinión. Cierto es, que al habitual estado de indignación y asqueo provocado por los golfos de la casta política tradicional, he añadido un pequeño rayo de esperanza e ilusión. No, no tengan malos pensamientos, no escribo estas humildes lineas desde un Coffee shop de Amsterdam. 

Reconozco que habitualmente soy bastante pesimista con el estercolero actual. No lo hago por gusto o antojo, ojalá fuera así. Es cuestión de evidencia; uno lee y ve cosas. Ante este espectáculo, lo normal es mandarlo todo a tomar viento fresco o favorecer la introducción de numerosas situaciones por vía rectal a más de un mortal. Uno ata cabos y sale el resultado. Recuerdo en mi niñez, en el colegio, los peores estudiantes de la clase sólo destacaban en religión y deporte. ¡Coño! Igualito que nuestro país. Es o no es para sentirse pesimista.

Pero, de repente, sin esperarlo, se dan unas circunstancias y me agarro a ellas pensando que quizá sea el comienzo de algo nuevo.  Asistir al cierre del crematorio supone creer que la lucha de unos ciudadanos que forman la plataforma  ha obtenido sus frutos. Han sabido sobreponerse a las dificultades y a los que son especialistas en crearlas. Por cierto, espectacular el argumento del partido de la palomita, o gaviota, o lo que sea. Les ha entrado un afán por cuidar cada euro de este ayuntamiento. Lastima que no ocurrió hace unos años cuando gobernaban y existía manga ancha para comprar farolas, comidas variadas o maquillajes de reyes magos, entre otras muchísimas cosas. No obstante, veo con muy buenos ojos que finalmente se percaten de la importancia en la moderación y el buen hacer por las cuentas públicas -deberían ver como el teclado del ordenata se inunda de lagrimas con la emoción que me causa-. Fíjense si están preocupados por el dinero de los ciudadanos que no les ha temblado el pulso para votar a favor de la subida de impuestos propuesta por sus compinches. Todo ello, para evitar que nosotros los ignorantes ciudadanos despilfarremos nuestros cuartos y sean ellos quien nos lo gestionen. ¿Son o no son buena gente?

El otro aspecto que me ha dado gran alegría ha sido el tema del Gamonal. Me imagino que viendo el camino que estaba tomando la situación, nuestros amados dirigentes han pensado que mejor perder una batalla y no la guerra. Ver el efecto de mancha de aceite que estaba consiguiendo la protesta, les habrá removido la tripa y más de uno sería incapaz de controlar sus esfínteres al pensar que pudiera perder el sillón. 

Tampoco podremos dejarnos llevar por la alegría y el jolgorio de un par de buenas noticias. Estas quinientas palabras más, con toda seguridad volverán a su estado basal en el futuro más inmediato. Es decir, volveremos a nuestra indignación, desasosiego, desesperanza y negro futuro, Recordemos, esto es España, aquí sólo funciona bien el deporte y la religión.


Sit tibi terra levis.

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