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10 de junio de 2013

¿FUTURO?

¡Tatachán! Señoras y señores, damas y damos, hay luz al final del túnel. Nuestro sufrimiento financiero está próximo a expirar. Pronto, dejaremos de utilizar los telediarios para quitarnos las ganas de comer y en consecuencia tendremos que buscarnos otros métodos para lucir tipazo por la playas. En estos días, tras la publicación de las cifras del paro, no faltaron ganas de salir y montarnos en el gallo para celebrar la buena nueva.

¿Lo ven? Nuestra ignorancia y falta de confianza en nuestra amada, admirada e ilustre casta política tradicional hacía que no diéramos un duro por nuestro noble imperio. Pues, ahí lo tienen, el esfuerzo merece la pena. Nos han apretado las tuercas hasta extremos insospechados, nos han mentido en los programas electorales, hemos perdido derechos, nos han sentenciado a muerte la educación y la sanidad. Pero nuestro dirigentes lo hacen con el fin de volver a dar el esplendor merecido a nuestro país y sus gentes.

Tras publicarse el esperanzador dato, presidente del gobierno y ministros han salido sacando pecho o teta, según corresponda, en distintos medios               -obsérvese lo seguro que están que no han requerido de la pantalla de plasma para las ruedas de prensa-. Ahora, algún pesimista podrá justificarse indicando que en algún momento el paro dejará de aumentar, por la sencilla razón que no quedarán más personas para perder su empleo. Ignominia. Los ciudadanos desconocemos los entresijos de la macroeconomía. Cierto es que el actual ministro de Hacienda con su aflautada y aterciopelada voz no inspira confianza, más bien encajaría perfectamente doblando la voz de algún personaje de Walt Disney.

Por otro lado, tengo que reconocer que estaba equivocado. Soy de los que pensaban que esta situación no había sido desencadenada por unos ciudadanos viviendo por encima de nuestras posibilidades. Más bien, todo el estercolero se había descocado porque nos habían robado por encima de nuestras posibilidades. Pero no, mil veces no. Pongamos un ejemplo. Sus señorías apenas pagan por los Gin Tonic en el Congreso, normal, tendrán estas criaturas que tomarse algún refrigerio después de secarse los sesos para ver donde pueden recortarle viruta al resto de los mortales. No seamos negativos, que más de uno abusará del preciado combinado para olvidar a tanta gente puteada.

Por tanto, no nos queda otra. Levantemos la cabeza y miremos el horizonte con esperanza. Pronto nuestros derechos laborales serán restituidos, los impuestos bajarán, los sueldos subirán y nos bonificarán por estos años de estrechuras, la sanidad retornará a la universalidad y a la gratuidad, la educación será verdaderamente para todos y gratuita, los dependientes recibirán los cuidados que merecen en una sociedad que dice llamarse del primer mundo, los bancos volverán a ofrecernos sus preferentes y tasarán los pisos sobradamente, los corruptos podrán robar de nuevo de las arcas del estado -alguno pensará que actualmente siguen haciéndolo, pero dejarán de nuevo de estar mal vistos-. Incluso, los ciudadanos admitirán con toda normalidad que los plenos extraordinarios suspendidos se cobren como realizados. En definitiva, al fin tendremos futuro o al menos pretérito pluscuamperfecto.


Sit tibi terra levis.

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