Costa
gaditana, con el atardecer cayendo como sólo cae en esas latitudes.
La ligera brisa de poniente trae un intenso olor a mar. A la belleza
natural, le sumamos la terraza del Picoco Bar. Sentado hacia la
costa, te metes en el cuerpo la Seagram's con alguna tónica de moda
y convenientemente aderezada. Enciendes un truja, por supuesto un
Cámel, -esto es producto de mi imaginación añorando tiempos
pasados-, miras la chorba que te flanquea a la siniestra, retiras la
vista porque el chorbo te mira con cara de pocos amigos. A la
diestra, miras al compadre en la misma situación, -excepto el
humeante, faltaría más-. Respiras profundo, parece que el mundo se
detiene por un instante, desconexión total. Sucumbes al engaño, la
vida es bella.
Con
la segunda copa, el mundo se arregla a velocidad de vértigo. Mi
compadre, me aplica el severo correctivo por el tabaco. Rápidamente,
dejamos de hablar sobre temas políticos. Mejor, pasamos a analizar
la prima de riesgo si miramos de nuevo a la morena de siliconas
formas. Optamos por recrearnos en el horizonte para terminar de ver
como el sol se oculta bajo el mar. De fondo, comienza una vibración
en nuestros pies, cada vez se acentúa más. Por fin, el seat ibiza
amarillo con alerón incorporado pasa bajo nuestro pies -chin pum,
chim pum-. Nos miramos, llegamos a una conclusión, Morón debería
tener playa.
Lógicamente,
nuestro Morón con playa, se refiere puramente a un lugar idílico,
de hermosos atardeceres, brisa marina y barcos pesqueros de un lado
para otro. Lejos de las especulaciones urbanísticas típicas de
nuestras costas. Por supuesto, pongo la mano en el fuego, ni nuestros
políticos ni nuestros constructores, se dejarían llevar por la
oscura seducción de las comisiones ilegales y la especulación
salvaje. El amor por nuestro pueblo les hacen estar por encima de
esas mundanales trivialidades. Cambiaría muchas cosas, pero
mantendría otras tantas. Por ejemplo, una de las cosas que
permanecería en nuestro paseo marítimo es la perfumería del Pozo
Nuevo. No podrá negar el sufrido lector, que es un lujo de nuestro
pueblo. Pasear por un lugar, donde una chica se dedique a perfumar a
todo viandante, es un orgullo y sobre todo un hecho que debe de
constituirse en una tradición. La chica, colocada a la altura del
negocio, se afana en aromatizar cada persona que pase cerca de ella y
lo mejor es como cada vez que se acerca a alguien, le regala una
hermosa sonrisa. La propondría, sin ninguna duda, para ir en el
trono de la estrella de guía en nuestra cabalgata de reyes. Después
añadiría una buena tasca, típica de pescadores. Aquí, el tema
está claro, tendríamos que reabrir La Goleta. Valoramos más las
cosas cuando las perdemos. Era un lugar con encanto, de tomate
aliñado y de vermut. Ahora con el paso del tiempo suspiramos con
nostalgia no haberlo disfrutado más.
Para
que nuestro pueblo sea costero de verdad, no puede faltar la clásica
procesión de la Virgen del Carmen, patrona de pescadores que los
protege cuando se echan a la mar. Aquí en Morón, ya tenemos esa
procesión, me imagino que en la actualidad se encargará de proteger
a esos pescadores que salen a faenar a las traicioneras aguas de la
Arcilla. Vamos, que no tenemos que envidiar a Barbate en tradición
pesquera. Finalmente, viendo hacia donde marcha la imaginación, será
prudente dejar de lado la Seagram's, que la neurona se nos va y mejor
continuar deleitándonos con nuestra vecina de silicona y pelo
azabache. Todo, a riesgo de seguir aumentando la prima de riesgo del
chorbo que la acompaña.
Sit tibi terra levis.
Gracias por hacerme reír,en estos tiempos es más fácil hacer llorar.
ResponderEliminarEstimada casi anónima:
EliminarMe alegro que te haga reír. Esperemos que vuelvan tiempos de risas y pocas lágrimas.
Saludos
Vale, Marcos, muy bueno. ¡Qué envidia das con tu relato! Parece que lo estoy viviendo. También a mí me gustaría tener una playa en Morón, pero lo veo complicadillo. Aunque quizás lo de la procesión de la que hablas sea un indicio nada despreciable. Es sabido que las rogativas para que llueva que hacen los curas en tiempos de sequía, las realizan cuando tienen la certeza de una lluvia inminente (parte meteorólogico ya conocido); por esta misma regla, si hay procesión es que pronto habrá playa. Estos no son tontos.
ResponderEliminarEstimado Morón:
EliminarLa verdad es que los atardeceres en la costa gaditana son envidiables. En cuanto a la playa moronera quizás con el cambio climático suba el nivel del mar y llegue hasta nuestro pueblo.
Saludos.