En estas fechas se ha celebrado el día de la Constitución. Apertura del Congreso para que los ciudadanos nos demos una vuelta por el hemiciclo, declaraciones rimbombantes de todos los políticos tradicionales, documentales, actos en Ayuntamientos, y todo un despliegue de actividades para celebrar la efeméride. Sin embargo, he echado de menos que alguien comience a preguntar si los ciudadanos nos sentimos identificados por esa Constitución. Si de verdad, los españolitos de a pie consideramos que la Constitución se cumple, y sobre todo si la carta Magna protege los intereses de todos o sólo de una minoría.
Dice el artículo 14: los españoles son iguales ante la ley. No seré yo quien lo ponga en duda. Lo que ocurre es que cuando se traga uno un par de telediarios, pues se plantean serias dudas. Digo yo: que los españoles seremos iguales ante la ley, pero titubeo al pensar que la ley sea igual para todos los españoles. Reconozco mi ignorancia y mi torpeza, quizá sea ese el motivo para no entender que el presunto pederasta de Ciudad Lineal esté en la jaula, mientras los presuntos pederastas de Granada están en la calle. Incluso, algunos medios de comunicación se apuntan a la diferencia y suavizan el lenguaje a la hora de referirse a estos últimos, casi minimizando la gravedad de los hechos.
El artículo 21 es otro que comienza a chirriar, dice: se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. El que quiera puede hacer la prueba, vayan a la Puerta del Sol y reúnanse allí de forma pacífica y sin armas, veremos qué ocurre. La recién aprobada ley Mordaza es un ejemplo de cómo se protege la protesta ciudadana de forma pacífica. No digo nada de otros artículos que se refieren a la protección de la educación, la sanidad, el derecho a la vivienda, o el derecho al trabajo. Esos se los saltan a la torera un día sí y otro también. Sin embargo, en estas celebraciones no se oyen medidas para hacer cumplirlos a rajatabla, me imagino que eso sería tirar de demagogia y populismo.
Eso sí, el artículo 135 no se puede incumplir en ninguna de sus palabras, ni el más mínimo desvío o alteración en sus términos. Ese mismo artículo que nos metieron por todo el careto los miembros del Pepesoe con nocturnidad y alevosía. Resulta tragicómico que ahora Pedro Sánchez venga diciendo que quizá se equivocaron cuando aprobaron el controvertido artículo. A ver si resulta que el dirigente está amagando con no pagar la deuda.
Lo cierto y verdad, es que en estos tiempos que corren por nuestra patria, nada mejor para ponerse a llorar y convertirse en pesimista convencido, como ponerse cómodo en un sillón y meterse en el cuerpo nuestra Carta Magna. A cualquiera se le inundan los ojos con una facilidad pasmosa ante tanto despropósito. Sin embargo, me llama de forma muy poderosa la atención que los ciudadanos no nos plantemos ante esta gran farsa. No falta alguno que, lejos de plantearse ciertas reflexiones, se lanzan a tacharte de renegar de la patria y toda la retahíla que conlleva semejante traición. Lo siento, pero ya cansan los patriotas de trapitos y banderitas que en cuanto giran la cabeza no tienen escrúpulos para saquear a su país y sobre todo a sus ciudadanos.
Sit tibi terra levis
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